miércoles, 7 de diciembre de 2011

HUAQUILLAS FRONTERA DE COMERCIO Y TURISMO















HUAQUILLAS ANTES


 


 
LA CIUDAD DE LOS ULTIMOS AÑOS
Huaquillas es considerada la ciudad más comercial de las líneas de frontera de Latinoamérica, solamente comparada con las ciudades fronterizas de México y EEUU.  Su ubicación geográfica constituye de por sí un puerto terrestre de vital importancia para el comercio y el movimiento turístico nacional e internacional.
En torno al puente binacional se concentra mayoritariamente la actividad comercial. Aquí, el 94 por ciento de la población trabaja todos los días de la semana.
Su ubicación geográfica y el cruce de la carretera panamericana permite que desde Huaquillas a Perú salgan regularmente un sinnúmero de mercaderías diversas, desde línea blanca hasta flores, pasando por colchones, filetes de pescado, cobijas, ropa y calzado artesanal e industrial, especias, caña guadua, madera, hierro, objetos y adornos de madera, víveres, neumáticos, y otros; productos de origen indistinto entre nacional y extranjero.
El cantón es el más pequeño de los 14 que integran la Provincia de El Oro. Sin embargo, su importante población (cuarta en la provincia) le convierte en el cantón con el mayor índice de crecimiento poblacional del país.
Huaquillas es un acertijo para la mente del investigador social. De súbito crecimiento, población itinerante numerosa, de composición étnica y cultural muy diversa, campo privilegiado para la interculturalidad, lo mismo que para la individualidad. Y en todo este mosaico variopinto, sus representantes viven la necesidad imperiosa de dar forma y consolidar una identidad local. Obligados por la pérdida de memoria histórica que es manifiesta en su gente de ahora, tratan de revertir el olvido con un apego acendrado a la actividad comercial.
Ciudad que duerme poco y nunca descansa, se habituó al trabajo, a ver la circulación de mercancías, desde una baratija clonada hasta un lujo de moda. El comercio es el sentimiento que se hereda y lleva inherente el síntoma de la competencia y el lucro.
Se hizo hábil para sortear los peligros permanentes: de un canal de aguas divisorias que tras una noche de invierno puede amanecer inundando el paso; de los vaivenes financieros y devaluaciones ficticias; de la pugna por ganar clientelas así como de las desventajas estructurales de la industria nacional.
La historia en Huaquillas no se escribe con los acontecimientos del pasado: se está escribiendo con los proyectos del futuro, porque la ciudad no permanece ajena a las promesas que se ha hecho a sí misma y a los compromisos que ha firmado para lograr la paz del continente. Está forzada a caminar deprisa, empujada por la  mano de la modernidad, y sin esperar a quien se rezague en el proceso. La gente aprende a vivir al ritmo impuesto y saca energías
En los últimos tiempos la economía de Huaquillas ha sufrido rupturas que han sido causadas por diferentes factores, entre ellos el cambio de sistema bancario sucre-dólar, los efectos producidos por los conflictos territoriales, amén de la apertura comercial que ha eliminado barreras arancelarias restándole competitividad a la producción nacional de intercambio local.
Es por ello indispensable que desde la ciudadanía se generen proyectos, debidamente fortalecidos desde una administración local visionaria y eficaz, a fin de que la ciudad se involucre en un proceso  que le permita volver a ser uno de los principales puntos de acceso comercial de la provincia.

LA ACTIVIDAD COMERCIAL
Ya en la denominada Época Aborigen, productos como la concha Spondylus, procedentes del Pacífico Septentrional, piedras semipreciosas venidas desde los Andes Centrales son, entre otros, los elementos que provocaron el intercambio entre Perú y Ecuador.  Con los materiales, viajaron estilos y tecnologías, cerámicas y metalurgias, lo que significa grados de contacto más amplios entre las dos áreas.
Hasta el año 1953, los conocedores de la historia, mencionan que el intercambio comercial con el Perú, a través de la zona de frontera, era más beneficioso para el vecino país, precisamente porque el sol, moneda peruana, doblaba el valor del sucre.  A partir de este año, la economía ecuatoriana se reactiva y el Ecuador empieza a vender en grandes cantidades productos frutícolas como: guineo, naranjas, piñas y productos textiles.
Entre 1958 y 1968, una de las principales actividades comerciales a las que se empezó a dedicar la población de Huaquillas, fue el cambio de moneda.
La creciente demanda por productos ecuatorianos, genera la presencia de turistas cuya principal motivación eran los negocios. Desde entonces empieza a surgir una gran demanda en planta turística para acoger a los visitantes; y el comercio formal e informal se incrementa de manera considerable.
Sin embargo,  en 1967 la moneda peruana se devalúa en un 45%, es decir, de 78 centavos que costaba el sol, se establece en 45 centavos, generando  efectos negativos en nuestra economía. Como consecuencia de ello, un gran porcentaje de comerciantes quebró.
Los conflictos bélicos con el Perú (los de Paquisha, Mayayco y Machinaza, en 1981 y el de la Cordillera del Cóndor, en1995), acarrearon grandes desequilibrios socioeconómicos a la población fronteriza. Después del conflicto de 1995 y mientras se daba el proceso de pacificación entre los dos países, la situación en la frontera quedó enormemente afectada. Aun abierta la frontera se impusieron restricciones y el paso de  productos alimenticios fue prácticamente nulo, los trabajadores dedicados a la carga, descarga y trasbordo de mercaderías desde y hacia los diferentes países vecinos por vía terrestre, se encontraron en total desocupación,  y casi el 50% de locales comerciales fueron cerrados,  debiendo la población buscar destinos comerciales en otros puntos de la patria.
Sin embargo, muchas cosas cambiaron en la frontera a partir de la firma de la paz (26 de octubre de 1998).  En junio de 1999, se abrió el paso durante 24 horas en el Puente Internacional Huaquillas–Aguas Verdes, sobre el canal de Zarumilla. Se eliminaron innumerables controles en las vías hacia los límites, y se previó que ecuatorianos y peruanos circulen tranquilos, sin interrupciones, por las provincias transfronterizas de El Oro, Loja y Zamora Chinchipe en Ecuador, así como a través de los departamentos de Tumbes, Piura y Cajamarca, en Perú.
Durante la época preincaica del siglo VII al XV el arte de construir era desconocido.
Nuestros aborígenes usaron como habitaciones, cavernas o agujeros abiertos en la tierra o construcciones ligeras Hechas con madera, cortezas de árboles, hojas y pajas que los abandonaban en sus emigraciones. En los alrededores de Huaquillas, cercano al conchal de Hualtaco, existen restos de habitaciones aborígenes que demuestran ser cabañas circulares con paredes de tierra prensada, de gran consistencia por la calidad de la tierra.
Esto se puede considerar como arquitectura Preincaica Ecuatoriana. Las típicas casas de Huaquillas que existían y que aun se realizan en sus alrededores son de madera y caña y techo de paja que prestan todas las comodidades adecuadas al clima cálido, pero que por el material utilizado no tienen todo el valor arquitectónico. Actualmente en la ciudad existen muchas construcciones modernas de gran vistosidad y colorido, cuya influencia lojana y azuaya se deja ver seguramente por el origen de sus propietarios.